Devoción Diaria

“Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley”.  1 Corintios 9: 20

JESUS PARA EL “RELIGIOSO”

El apóstol Pablo fue un gran comunicador y misionero increíble. Cuando se trataba de compartir el Evangelio de Jesucristo, él veía a muchos llegar a la fe. Los cristianos de hoy en día, podemos aprender mucho del ejemplo de Pablo sobre cómo comunicar el Evangelio a personas de diferentes orígenes, experiencias e incluso religiones.

Pablo era judío. No fue simplemente un “judío cultural”, que solo celebraba las fiestas y se aferraba a las tradiciones populares, sino que fue un ferviente creyente en el judaísmo antes de experimentar ese encuentro radical con Cristo. Podemos estar seguros de que cuando Pablo hablaba con judíos los entendía perfectamente. De manera que, cuando compartía de Cristo con amigos judíos, Pablo era sensible a sus preocupaciones y apuntaba a las necesidades que tuviesen. Al hacerlo, Pablo demostró cómo también nosotros podemos compartir a Cristo con personas religiosas como un musulmán, un budista, un hindú o un mormón. ¿Y cómo exactamente Pablo pudo conectar con gente cuyas creencias eran tan diferentes a las suyas?  El comenzaba con respeto y cuidado hacia el otro.

Imagina que estás hablando de la fe con un amigo musulmán. ¿Sabías que el Corán realmente dice que Jesús fue un gran profeta nacido de una virgen? Ahora, obviamente, hay una diferencia radical: en el islam, Jesús era sólo un hombre y un gran profeta, no Dios. Sin embargo, al preguntar qué dice el Corán sobre Jesús y al respetar el punto de vista de un musulmán, usted podría encontrarse teniendo una conversación espiritual más profunda. Usted podría incluso comenzar a estudiar lo que la Biblia dice acerca de Jesús.

Y esto es lo bello: la verdad no se ve amenazada por falsas enseñanzas. No se sienta intimidado a hablar de la fe con personas de otras religiones. Confía en la Palabra de Dios, confía en el Evangelio y confía en Dios para revelar la verdad. Porque el respeto, el cuidado genuino y la aceptación son los puntos de partida para compartir el Evangelio. Cuando se trata del Evangelio de Jesucristo – nadie debe estar fuera de la mesa.

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