Devoción Diaria

 “Después de esto, Jesús salió y se fijó en un recaudador de impuestos llamado Leví, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: Sígueme. Y él, dejándolo todo, se levantó y le seguía. Y Leví le ofreció un gran banquete en su casa; y había un grupo grande de recaudadores de impuestos y de otros que estaban sentados a la mesa con ellos”. Lucas 5:27-29

 

¡No te olvides de tus amigos!

Creo que tengo buena razón en suponer que muchas personas no quieren saber de la Oficina de Impuesto sobre la Renta. A nadie le gusta pagar impuestos, pero el resentimiento con esa oficina ha crecido debido al mal uso de poder que ellos ejercen. Aun así, las cosas no son tan malas como en los tiempos de Jesús. En ese tiempo, los que recaudaban impuestos podían colectar más de lo que una persona debía y poner en sus bolsillos la diferencia. Los recaudadores de impuestos que eran judíos y les cobraban a sus compañeros judíos en representación del Imperio romano eran considerados traidores de su propia raza y eran odiados. Así que en Capernaúm, el lugar que Jesús había adoptado como su lugar de nacimiento, caminando hacia este odiado recaudador de impuesto llamado Mateo, Jesús le pidió que sea uno de Sus seguidores […] ¿te puedes imaginar lo sorprendido que estaba la gente? ¡Y quién estaba más sorprendido era Mateo! Odiado por sus compañeros judíos, no bienvenido en la sinagoga y contrario a lo que él sabía de sí mismo, Mateo había sido escogido por Jesús para que fuese uno de los apóstoles originales.

Lo que continuó fue que Mateo le hizo una gran recepción a Jesús en su casa, donde él invitó a otros recaudadores de impuesto y sus propios amigos pecadores. ¿Por qué iría él a hacer eso? Bueno, Mateo estaba tan conmovido de que Cristo le había llamado a ser un seguidor de Él, que quiso que sus amigos conocieran a Jesús y vieran cómo también ese Jesús podía transformar sus vidas. Así que él les invitó a todos a que asistieran a una fiesta para conocerle.

Los líderes religiosos estuvieron sorprendidos de ver eso. Ellos pensaban que eso era algo ridículo de que este hombre, Jesús, quien decía ser un hombre de Dios pudiera juntarse con pecadores como esos. Veamos cómo Jesús respondió en Lucas 5:31:

Respondiendo Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos.

No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

No hay ninguna diferencia hoy en día. Cuando una persona llega a conocer a Jesús, ¡es hora de celebrar! Es tiempo de invitar a personas a nuestra casa y compartir con ellas cómo Jesús ha transformado nuestra vida.

Mateo entendió eso. Espero y es mi oración de que todos nosotros también podamos entenderlo.

Imprimirse