Devoción Diaria

"Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto."  Mateo 5:48

Se Perfecto, como Dios es Perfecto

El Sermón del Monte de Jesús es probablemente uno de sus enseñanzas más famosas. Estas enseñanzas están repletas de radicalismo como amar y orar por tus enemigos. Para resumir esto, Jesús concluye con la siguiente frase – sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. No es un simple mandato, si ti me preguntas.

Si consideras esta afirmación con una perspectiva moral, este llamado a la perfección es bastante deprimente. La perfección es simplemente imposible. Muchos cristianos cometen este error en su licito deseo de ser comprometidos seguidores de Jesús. Y en el esfuerzo de ser una persona moralmente perfecta y buena, ellos rápidamente fracasan.  No importa cuán duro lo intentamos, nuestra naturaleza pecaminosa continúa haciendo mella en nuestras vidas y derrota esta búsqueda de la perfección.

No pierdas atención al contesto de lo que Jesús está diciendo. Todas las enseñanzas de Jesús tenían que ver con el amor. Este amor al que se está refiriendo no es un sentimiento, sino de una acción. Es una decisión que realizamos para amar a otros, esto nos presenta delante el llamado de Jesús de amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, y mente y amar a nuestros vecinos como a nosotros mismos (Marcos 12:30-31).

En otras palabras, Jesús no se enfocó en ser perfectos, sino en amar. Aunque a parte de Jesús nadie es capaz de vivir una vida moralmente perfecta – nuestro enfoque debe estar plenamente, perfectamente y completamente consagrados a una relación con Dios, de forma que el amor de Dios inunde cada relación con otras personas. Sí, incluso con nuestros enemigos o bien aquellos que nos persiguen.

De esta forma, nosotros no llegaremos a desanimarnos cuando no alcancemos la perfección, ya que nuestro objetivo es amar a Dios como Él nos ama – y no que pretendamos vivir vidas perfectas, sin pecado, sin experimentar fracasos. A medida que caminamos en nuestra relación con Dios, nosotros le veremos cómo transforma nuestras vidas, e incluso ayudándonos a amar a las personas más difíciles que están a nuestro alrededor.

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