Devoción Diaria

“Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.” – 2 Corintios 5:9

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” – Salmo 46:10a

 

¿AGRADAR A DIOS o CONFIAR EN DIOS? 

Pregunta: ¿Buscas agradar a Dios o simplemente confiar en Él? Creo que muchos de nosotros diríamos que deseamos hacer ambas cosas, pero si tuvieras que elegir o centrarte en una u otra, ¿cuál sería?

Al agradar a Dios, parece que nos ponemos más en un estado de ánimo de “qué debo hacer”. Requiere un esfuerzo considerable para hacer aquellas cosas que son “buenas y aceptables a los ojos del Señor”. Nuestro camino, entonces se vuelve pavimentado con buenas intenciones. Realmente nos afanamos por agradar a Dios, a pesar de los obstáculos y desvíos que encontramos constantemente.

Esa misma palabra, afanamos, se refiere a “luchar en la oposición” y eso realmente lo resume. Luchamos contra el pecado en nuestras propias vidas, sin mencionar los pecados en las vidas de otros. No somos perfectos, y esas imperfecciones y defectos continuarán siguiéndonos mientras vivamos. “Agradable” en sí mismo parece ser un desafío continuo.

Pero las Escrituras también dicen que “dejemos de esforzarnos”… para estar quietos y saber que Dios es Dios. En lugar de todo el esfuerzo fabricado, quizás deberíamos descansar más en la aceptación de la gracia de Dios. Después de todo, es su regalo para nosotros. Aunque nuestro pecado todavía está allí, está cubierto por la gracia de la sangre de Cristo. Cuando nuestra fe y confianza está en Jesús, Él está entre nuestro pecado y nosotros ante un Santo Padre. Quizás deberíamos considerar reemplazar nuestro esfuerzo egoísta, aunque bien intencionado, por una humildad confiada y entregada. Esta cita del libro sobre liderazgo, ´Truefaced´ lo resume bien: “El afan que nace del esfuerzo por agradar a Dios nunca deja de cansarnos. El esfuerzo nacido de descansar en su complacencia nunca cesa de renovarnos.”

Para que veas, agradar a Dios es un subproducto de confiar en Dios. Cuando confiamos totalmente en Dios, Él no esta sino está complacido. Así que, deja de esforzarte. Empieza a confiar.

 

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