Devoción Diaria

"Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."

Mateo 28:18-20

CONSEJOS PARA SU PRÓXIMO VIAJE MISIONERO

Si alguien realmente puede enseñar sobre el llamado de Cristo a las misiones, ¿No debería ser el más grande misionero y teólogo de la iglesia primitiva?  ¿Qué podemos aprender del apóstol Pablo cuando se trata de misiones modernas?

  1. Ir en equipo. Jesús envió a los discípulos en parejas porque sabía que el ministerio y los viajes misioneros podían traer un intenso desaliento, desafío y hasta persecución. Pablo inicialmente salió con Silas en su propio viaje misionero antes de que Timoteo y más tarde Lucas se unieran al equipo.
  2. Sea sensible a la cultura. Cuando Pablo le pidió a Timoteo que se circuncidara, no fue porque obedecer las leyes judías le otorgara la salvación, sino porque mostraba respeto y sensibilidad cultural hacia el pueblo judío que encontraban en el camino. Al adaptarse culturalmente, Pablo sabía que Timoteo tendría una plataforma mucho más fuerte para compartir el Evangelio.
  3. Sea flexible. Pablo tenía un plan claro para llevar el Evangelio a Asia cuando Dios lo redirigió hacia Europa. Puede que no siempre entendamos por qué una puerta se cierra y otra se abre, pero cuando nuestros planes cambian, ¿elegiremos seguir la dirección de Dios o la nuestra?
  4. Espere sorpresas. La primera europea convertida fue una influyente mujer de negocios junto a toda su familia. Puedes estar seguro de que, en el primer siglo, una mujer soltera, impulsada por su carrera, no era la norma. Para Pablo y Silas, Lidia probablemente no era la persona que esperaban para lanzar la primera iglesia-hogar europea, pero Dios tenía otros planes. Mientras buscas compartir el Evangelio, prepárate para que Dios se mueva de la manera que menos esperas.

¿Cómo te está guiando Dios para que participes en el compartir el Evangelio? Tal vez sea iniciar conversaciones espirituales con compañeros en el trabajo o en su vecindario. Tal vez es el voluntariado en su comunidad. Tal vez sea participar en un viaje misionero como Pablo y Silas.  ¿Irás? Puede que no parezca exactamente lo mismo, pero su paso de fe podría ser igual de significativo para la eternidad.

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