Devoción Diaria

 “Y a ti, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; oirás, pues, la palabra de mi boca, y les advertirás de mi parte”. Ezequiel 33:7

Construyendo tu círculo íntimo

Los mejores líderes mundiales y los principales Directores Ejecutivos suelen depender de un confiado círculo íntimo para obtener asesoramientos. Ellos saben cuándo pedir ayuda y en quién confiar. Esta misma idea se aplica a nuestra vida personal y profesional. ¿A quién vas cuando las cosas se ponen difíciles? ¿De quién consejo confías cuando se trata de tu matrimonio, de tus hijos o de tu negocio? Hay mentores, “entrenadores” de vida, consultores y consejeros por todo lado, pero ¿cuéntame de tu vida espiritual? ¿A dónde vas cuando tu viaje de fe se pone duro?

Dios siempre nos habla a través de Su palabra. Sin embargo, Dios también pone a personas claves en nuestras vidas para animarnos, para hablarnos la verdad y para apoyarnos a lo largo del camino. Consideremos el papel de predicadores. En la Biblia, Dios le dijo al profeta Ezequiel que los predicadores debían hablar la Palabra de Dios, es decir, la Biblia, para poder enseñar, animar, advertir e incluso corregir. Ahora, esto puede ser un desafío, especialmente cuando se trata de entregar una advertencia o una dura verdad. Pero, al igual que el consejero más cercano de un Director Ejecutivo, el predicador es llamado a hablar honestamente y a señalar cualquier obstáculo potencial o pecado a lo largo del camino.

En la cultura antigua, la mayoría de las ciudades estaban rodeadas de enormes murallas como una forma de defensa contra sus enemigos. A lo largo de la parte superior de las murallas, se colocaban centinelas para advertir de cualquier amenaza de parte del enemigo. Los predicadores están destinados a ser nuestros centinelas modernos. Cuando ellos predican la palabra de Dios, están haciendo su trabajo. Cuando predican la palabra del hombre, no valen de nada. Entonces, ¿estás prestando atención?

Si todo el mundo necesita una guía en la vida, desde maestros y amigos hasta mentores y asesores, ¿por qué tu vida espiritual debería ser diferente? Si no hay una persona en quien confíes para decirte la verdad de una manera honesta, para animarte en días difíciles y caminar contigo a lo largo de tu viaje de fe, pídele a Dios que te provea a alguien hoy. Alguien que te enseñe la palabra de Dios—la verdad; Porque todo el mundo necesita un círculo íntimo de confianza. ¿Quién está en el tuyo?

 

 

 

 

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