Devoción Diaria

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. - Hechos 4:12

¿Cuál será tu “sentencia”?

En el 2009, el gobernador del estado de Illinois, Rod Blagojevich siendo acusado de abusar seriamente de su poder político, fue impugnado. Él fue muy elocuente cuando se defendía, diciendo que estaba siendo acusado injustamente y que no había hecho nada que mereciera ser expulsado de su posición o de ir a la cárcel. Luego, con un total de 59 votos a cero, tanto por republicanos como demócratas, Rod Blagojevich fue impugnado—un voto de juicio arrollador y universal. ¡Él fue condenado! Ellos decían que él era culpable, mas él decía que no.

Desafortunadamente, esa situación representa cómo la mayoría de personas están con Dios. Miramos a nuestro alrededor y pensamos: “Bien, no soy tan malo como ellos. Casi siempre, soy una persona muy buena, por eso debería ir al cielo”. “Puedes ver, yo y Dios, tenemos un pacto. Tenemos todo arreglado”. Permíteme aclarar esto: si tú sientes que puedes arreglar tu situación con Dios por tu “propia” manera, vas a llegar al final de tu vida, a pararte frente a Dios y el voto será unánime: ¡Condenado! Todos nosotros somos pecadores, aun así de una manera increíble, Dios nos ama tanto que envió a Su Hijo a morir por nuestros pecados—para ser un sustituto enfrentando la sentencia que en realidad nosotros merecemos. Así que si nos sentimos como que hay alguna manera que podamos recibir la salvación que no sea por medio de Jesucristo, estamos mostrando la ceguedad de nuestra ignorancia pecaminosa. Eso es absolutamente espantoso para Dios. Sigue en ese curso y serás condenado. Pero la Palabra de Dios nos da buenas noticias: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Al final, ¿serás condenado o perdonado?

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