Devoción Diaria

“Y no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.”

Éxodo 23:9

CUANDO EL PROBLEMA PARECE DEMASIADO GRANDE

La crisis universal de refugiados puede parecer abrumadora, ¿qué podemos hacer? Antes de reaccionar movidos por el miedo, veamos lo que la Biblia dice concerniente a nuestra respuesta en cuanto a los refugiados e inmigrantes.

Vive de forma diferente: Después de 400 años viviendo como refugiados en Egipto, los israelitas conocían la opresión de los dirigentes extranjeros. Empatía. ¿Estamos recordando nuestros propios tiempos de dolor y sufrimiento cuando se trata de responder a las necesidades de otros?

Se generoso: En Levítico encontramos las instrucciones para las ofrendas de comida y vestido para los refugiados e inmigrantes. Tenemos que ser justos y cuidar de ellos, a menudo usando nuestros propios recursos.

Sé un buen prójimo: El apóstol Pablo en Gálatas nos recuerda del bien conocido, pero poco practicado mandamiento de “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús lo dejo claro, nuestro prójimo es cualquiera, especialmente aquellos en necesidad (Lucas 10: 25- 37). Cuando se trata de refugiados e inmigrantes que viven en nuestra comunidad, ¿Estamos nosotros amándoles como a nuestros prójimos? ¿Les amamos como nos amamos a nosotros mismos?

Se amoroso: Jesús vino a la tierra no solo a mostrarnos quien es Dios, no solo a enseñarnos como vivir, sino mucho más importante, a dar su vida por nosotros. Jesús cambio una muerte injusta en la cruz en las noticas más maravillosas que el mundo haya podido conocer, y es para todos. Lo hizo por ti, por mí y por cada refugiado.

Jesús nos está llamando a seguir su ejemplo cuando se trata de cuidar de los refugiados e inmigrantes demostrando el amor y las buenas noticias del Evangelio. ¿Cómo hacemos eso? Puede ser de muchas formas, pero a menudo esto empieza por un acto de generosidad, con amor y simplemente siendo un buen prójimo.

 

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