Devoción Diaria

“Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén. Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece.” Eclesiastés 1: 1-4

 

CUANDO LA VIDA NO TIENE SENTIDO

En 1985, después de ganar la Copa Masters, el golfista profesional Bernhard Langer se sintió vacío. Lo que era peor aún; no sabía por qué le ocurría esto. Debería haber estado celebrando el haber alcanzado la cima del éxito en el mundo del golf, pero le faltaba algo. Tal vez puedas sentirte identificado; has pasado los primeros años de tu carrera persiguiendo el éxito, logros y más logros, pero en lugar de satisfacción te sientes vacío y desilusionado. ¿Cuál es el sentido en esto? ¿Es esto todo lo que hay?

El rey Salomón del antiguo Israel lo tenía todo: un éxito extraordinario, logros increíbles, riquezas increíbles, y sin embargo él también se sintió vacío. Salomón descubrió que una vida enfocada en uno mismo no tiene sentido. No conduce a nada. En otras palabras, puedes trabajar duro, puedes esforzarte al máximo, pero al final nada tiene valor real. ¿Puedes identificarte? ¿Existe realmente una solución para todo esto? ¡Absolutamente si!

Salomón dice que la clave es temer a Dios. Entienda lo que Salomón está hablando: una persona que desarrolla un temor saludable de Dios lo hace cuando al fin comprende la santidad, pureza y bondad de Dios. Se trata de reconocer cuan alejados estamos de su carácter piadoso. Es finalmente ver que somos pecadores. Comparados con Dios, somos débiles. Y es en esta debilidad donde podemos encontrar verdadero significado y valor. Porque no se trata de NUESTROS éxitos y logros que le dan sentido a la vida, sino de dar gloria a Dios por cualquier cosa buena que hagamos. La mejor manera con la que podemos hacer eso es entendiendo que a pesar de nuestras limitaciones, Dios envió a Su Hijo, Jesús, para morir por nuestros pecados y ofrecernos el perdón y la gracia.

Es Jesús quien nos encuentra en nuestro pecado y vergüenza y nos perdona. Es a través de Jesús que somos hechos rectos con Dios. Y es esa comprensión la que lleva a una vida llena de gratitud, propósito y significado, sin importar cuán grandes sean nuestros éxitos o cuán devastadores sean nuestros fracasos. Jesús da sentido a la vida cuando la vida no tiene sentido. Porque una vida vivida para Cristo de lo que se trata es de llevar la gloria a Dios.

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