Devoción Diaria

“Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan.”

Genesis 14: 14

CUANDO LOS DEBILES GANAN

Todos conocemos la historia de cómo el débil, el más pequeño y con poco talento, superando circunstancias imposibles. Este tipo de historia capta nuestra atención en novelas, pantallas de cine y en la vida real. Piensa en las historias sobre el sueño americano que tienen éxito. Es siempre relevante cuando el débil pasa por mil dificultades, pero al final gana.

Abraham era el ejemplo de uno que es débil. Al enterarse que su sobrino Lot fue capturado, Abraham eligió actuar. Superado por un gran numero y con todas las circunstancias en su contra, el se embarca en una misión de rescate. Se trataba de una situación extraordinaria que requería de gran coraje y sacrificio personal. Aun con toda la desventaja, Dios le bendice con una gran victoria: El es capaz de rescatar a Lot y a los otros cautivos y recuperar todos los bienes que les habían sido sustraídos durante el conflicto.

Abraham sabe que la victoria es de Dios e inmediatamente le da el crédito a quien es debido. ¿Sabía Abraham que tendría gran éxito? En absoluto. Como puedes observar, Dios había prometido bendecir a Abraham cuando él se rindió a seguir el llamado de su voluntad; bendecirle para ser de bendición a otros. En este caso, Lot y los otros cautivos fueron recipientes de esta bendición.

¿Que nos dice esto a nosotros? A veces también nosotros somos llamados a vivir con increíble coraje y sacrificio personal. A veces somos llamados a levantarnos como ayuda al débil. A veces somos llamados a actuar cuando somos nosotros la persona débil.

¿Eres consciente de alguna situación donde tu podrías salir al frente por otra persona, sabiendo que esto podría estropear tu carrera o reputación? No importa cuan insuperable parezcan las circunstancias, cuando se trata de hacer la voluntad de Dios, las probabilidades están siempre en tu favor con Cristo. No importa el resultado, la victoria final ya ha sido ganada, la victoria eterna. Con Cristo, el débil en la vida siempre gana al final.

 

 

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