Devoción Diaria

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.”  1 Pedro 2: 11-12

 

CUANDO LOS MUNDOS COLISIONAN

Durante más de 200 años, los valores bíblicos fueron el estándar moral aceptado por la mayoría de los estadounidenses. Por supuesto, eso no significaba que las personas siempre vivieron de acuerdo a esto. No fue así, y aún no lo es, porque no hay ni uno perfecto. Sin embargo, esto era el estándar aceptado y además hoy en día las cosas son muy diferentes. Y aunque esto causa miedo entre muchos cristianos que han visto a una sociedad cambiar radicalmente, a Dios no le ha cogido por sorpresa. En realidad, la Palabra de Dios habla directamente al corazón de la batalla de la moralidad en nuestro país y alrededor de todo el mundo.

No olvides que Dios nos recuerda lo siguiente: Tu eres un extranjero. Tu eres un peregrino. Tu eres un extranjero en medio de la nación donde vives (paráfrasis mía). Como seguidores de Jesús, nuestra primordial ciudadanía está en el Reino de Dios. Este mundo es solamente una breve parada en nuestro camino al cielo.

Y es por esto, que no estamos siempre de acuerdo con cada cosa que la cultura nos ofrece ni estamos sincronizados con las cosmovisiones más populares que defienden la mayoría de la sociedad. Que esto sea así es bueno, porque nuestra ciudadanía no es de este mundo sino del cielo.

Así que, ¿Cómo estamos llevando la tensión que crea la sociedad que nos rodea con nuestros valores bíblicos? Nosotros debemos vivir una vida que agrada al Señor en lugar que a la cultura establecida por la sociedad. Esto no nos da vía libre para juzgar, condenar y odiar, sino más bien nos conduce a vivir vidas de pureza, bondad y amor tal como las enseñanzas de la Palabra de Dios nos muestra. Haciendo esto, entonces nuestras vidas reflejaran a Jesús. ¿Y quién sabe? Quizás algunos podrán ver la piedad genuina, y querrán desear tener lo que tenemos. Y es entonces, que veremos cómo nuestro “paso por este mundo” tiene propósito y significado.

 

 

 

 

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