Devoción Diaria

"El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel." - Hechos 9:15

De Saulo a Pablo

Una persona realizo el trabajo de terrorista por cuestiones religiosas hace muchos siglos. La razón por la que perseguía para asesinar y herir a otras personas era porque no creían en Dios de la misma manera que él lo hacía. Esta persona era muy culta, educada, brillante y ambiciosa. Por un tiempo la mención de solamente escuchar su nombre traía temor a las personas que se encontraban alrededor.

Un día se encontraba planeando y yendo para realizar otro complot terrorista, pero de repente fue detenido por una fuerza que él no sabía que existía. Una vez que esto le sorprendió quedó muy asustado, en realidad, atemorizado. Esta persona que le detuvo era muy poderosa en la que el poderoso Saulo no podía hacer nada en contra. Esta persona tan poderosa es Jesús.

Maravillosamente ese día, este terrorista llamado Saulo fue transformado por dentro y por fuera por el amor de Cristo en su vida. En este encuentro con él, Jesús cambió su nombre por el de Pablo. Después de este encuentro Pablo fue usado por Dios poderosamente y a través de su ministerio misionero muchos se convirtieron a la verdadera religión. Pablo se convirtió en un gran teologo, y misionero de la historia de la iglesia en occidente. La gran enseñanza cuando pensamos en esta persona es que Dios puede cambiar a cualquier persona que sea hostil en contra de él y en contra de su iglesia. El poder de Dios es suficiente para cambiar incluso a los terroristas como fue el caso de Pablo. No hay nadie al que Dios no puede cambiar. Nadie. Así que, el puede cambiar a las personas pecadoras como tú y yo. Dios puede.

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