Devoción Diaria

Se vivir humildemente, se tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.  - Filipenses 4:12-13

DESALIENTO SOBRE EL DINERO

Hace varios años después de que regresamos de nuestras vacaciones de Navidad: empecé a ordenar a través de los proyectos de ley, una experiencia aleccionadora de hecho. En primer lugar he pagado la factura de mi MasterCard y luego mi trimestral estima de impuestos estatales y federales. Esto fue seguido por una comprobación exorbitante para la matrícula universitaria – que aumentó 17% en ese año. (En ese momento tuve esa imagen mental de una aspiradora gigante en el cielo, chupando todo el dinero que teníamos.) Luego comprobé que en nuestra cuenta de jubilación, que, por tercer año consecutivo, cayeron dos dígitos. Empecé a tener este sentimiento de hundimiento y de desesperación viniendo encima de mí. Debo confesar que realmente que yo camine desalentado por unos días.

Y, luego, el Espíritu Santo comenzó a ministrarme. Era como si el señor me dijera, “¿no te he pagado todas tus facturas? ¿No he cumplido a todas tus necesidades? ¿No he siempre suplido todas tus necesidades? ¿Que te hace pensar que después de todos estos años de la llamada “madurez espiritual’ ya no voy a satisfacer sus necesidades?”

Déjenme decirles algo: que fue muy condenado. Y entonces el señor dijo a mi corazón, “Bryant, nunca fue tuyo en primer lugar. Y entonces si tu estas ahorita en lo más alto y en un año en lo más bajo, que importa fue mi decisión. No ha sido decisión tuya… Me interesa sólo que intenten administrar lo que confié a ustedes, en lo mejor de su capacidad y confíen en mí con el resto. “

Imprimirse