Devoción Diaria

“Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre.” Daniel 6: 16

 

DIOS Y GOBIERNO

Esta es una historia de valor, integridad y de increíble fe. Daniel, un judío cautivo viviendo en Babilonia (Irak hoy) creció en prominencia, convirtiéndose en un consejero del rey. Más adelante, después de que los persas (Irán hoy) conquistaran Babilonia, la sabiduría e influencia de Daniel influencia le guiaron a una posición igualmente elevada trabajando para rey de Persia. Debido a esto, no paso mucho tiempo hasta que los otros consejeros se llenaran de celos debido a la influencia de Daniel (especialmente siendo un extranjero).

Sabiendo ellos que Daniel estaba totalmente consagrado a Dios y oraba tres veces al día, ellos convencieron al Rey para promulgar un edicto que prohibiese que se pudiera orar en nombre de ningún Dios sino solo del rey. Estos consejeros sabían que Daniel seria leal a su Dios y lo pondría primero que el decreto del rey, y, por lo tanto, tendría que morir por ello, siendo despedazado por leones hambrientos. Pero Dios intervino con un gran milagro. Dios protegió a Daniel de la muerte, ¡lo que causo al rey de Persia proclamar la grandeza del Dios de Daniel a lo largo y ancho de su imperio!

Y, ¿Que tiene esto que ver con nosotros hoy en día? Mientras que identificarnos como seguidores de Jesús no es siempre popular, raramente resulta en este nivel de persecución, al menos para los cristianos del oeste. Pero esto muestra cual debería ser nuestra respuesta cuando se trata de lo culturalmente aceptado y la autoridad. Quizá podemos perder nuestro trabajo, nuestros amigos o nuestro status social, pero el ejemplo de Daniel nos inspira a ser fieles.

Se trata de sumisión. Como seguidores de Jesús, estamos llamados a someternos a Cristo sobre todo lo demás. Esto significa confiar en Cristo con nuestras vidas. AL mismo tiempo, tenemos que someternos también a instituciones mundanas como educadores, leyes y gobierno, a menos que esto signifique violar tu consciencia y la voluntad de Dios como se muestra en la Escritura. Así que, ¿qué harías tu si te ves forzado a escoger entre Dios y el gobierno? Daniel escogió obedecer a Dios sobre el gobierno cuando este le ordeno traicionar su fe. ¡Qué valor! ¡Que gran fe! ¡Qué ejemplo para todos nosotros!

 

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