Devoción Diaria

"Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora. Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades." Hechos 16:16-19

EL PELIGRO DE LA DISTRACCIÓN

Una de las herramientas más grandes que el diablo usa cuando se trata de que los cristianos no compartan el Evangelio es la distracción. ¿Qué es el Evangelio? Que Cristo murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos. Es la noticia más grande que alguien escuchará jamás, ya que es la clave para la salvación del pecado y la muerte y el comienzo de una relación eterna con Dios. El diablo hará casi cualquier cosa para evitar que ese mensaje sea escuchado.

Piensa en ello: Cualquiera que haya compartido el Evangelio con un no creyente puede atestiguar que el Diablo usará cualquier tipo de distracción para que se le dé seguimiento a esa conversación. Es extraño la frecuencia con la que en medio de la conversación sonará el teléfono o alguien entrará en la habitación o el bebé empezará a llorar: distracción. Incluso los momentos personales de oración y estudio bíblico no son inmunes a estos ataques. Distracciones como la de revisar nuestro teléfono, correo electrónico o redes sociales son las armas más grandes que el enemigo usa para evitar que compartamos el Evangelio y caminemos con Dios.

Pablo y Silas experimentaron esto al principio de su ministerio. Mientras viajaban y predicaban en Filipos, la región macedonia de Grecia, una joven adivino comenzó a seguirlos y a gritar: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo”. Ahora, se podría pensar que Pablo y Silas estarían contentos con esta publicidad gratuita, pero después de un tiempo se frustraron. En lugar de atraer a la gente a escuchar, esta niña se convirtió en una distracción que impidió que la gente escuchara el Evangelio. Entonces, ¿qué hicieron? Pablo sabía que la adivinación y la hechicería vienen de prácticas ocultas y por eso ordenó al espíritu que la poseía que se fuera en el nombre de Jesucristo, y así fue. Inmediatamente se curó.

Las distracciones están en todas partes, especialmente cuando nos esforzamos por caminar con o hablar de Dios. ¿Estás luchando con distracciones cuando se trata de pasar tiempo con Dios o de compartir tu fe? Pídele a Dios que te ayude a mantenerte enfocado en Su voluntad mientras luchas contra las distracciones en tu vida.

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