Devoción Diaria

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8:31

EL PROBLEMA DE LA CORRECION POLITICA

La corrección política se ha convertido en la ideología moral dominante en América. Desde los campus universitarios hasta las salas de reuniones de negocios, la influencia de lo políticamente correcto está siempre presente. Lo que de hecho empezó con buenas intenciones, para proteger y luchar en defensa de los marginalizados y discriminados, se ha convertido en algo opresivo y extremo, causando, a menudo, más división en una nación ya dividida. Por lo tanto, ¿Que deben de hacer los cristianos?

Primero que nada, nuestra cultura de lo políticamente correcto no es nada nuevo. Jesús hizo frente a opresivas normas hechas por el hombre y al legalismo de los líderes religiosos de su día. Estos crearon, con el buen fin de ayudar a las personas a vivir una vida piadosa, muchas reglas despóticas que causaban solo culpa, vergüenza y un fuerte resentimiento entre la gente.

La corrección política de hoy en día parece muy diferente al legalismo religioso de los días de Jesús, pero realmente son lo mismo: una moralidad hecha por hombres, creada con buenas intenciones, pero que lleva a la gente a resentir debido a un legalismo opresivo. En un mundo que busca desesperadamente la verdad, Jesús nos recuerda que estas normas de moralidad inventadas nunca llegaran a nada. Jesús es la única verdad.

Así que, ¿Que implica esto para el seguidor de Jesús? Jesús nos está diciendo: Yo soy la verdad. Pongan su fe en mí. Sigan mis enseñanzas en la Palabra escrita de Dios (La Biblia) y clamen mi poder, el poder del Espíritu Santo para conducirse de mal a bien (mi paráfrasis)

En otras palabras, cuando permitimos que el Espíritu Santo nos guíe para vivir en el camino de Dios, empezamos a cambiar. Empezamos a parecernos más y más a Cristo: en carácter, en misión y en espíritu. No necesitaremos mirar a un código de conducta políticamente correcto hecho por hombres que es recto y aceptable. A medida que nuestras vidas y carácter comienzan a reflejar a Cristo, a través de su Palabra escrita, experimentaremos una verdadera libertad que ningún conjunto de normas políticamente correctas y regulaciones podrán jamás ofrecer.

 

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