Devoción Diaria

"Hijo mío, no desprecies la *disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama,  como corrige un padre a su hijo querido. - Proverbios 3:11-12 

EL TEMOR DE DIOS

Mi padre es una de las grandes bendiciones en mi vida. Cuando estaba creciendo, nunca dudó en darme su aprobación y expresar su felicidad conmigo. Yo nunca dudé del amor de mi padre y siempre quise complacerlo. Pero aún le tenía un temor saludable, porque yo sabía que si hacía algo mal, enfrentaría su disciplina. Así que aprendí temprano que era buena idea obedecerle porque así evitaría muchos castigos. Entender a mi padre me sirvió de protección, como también como una motivación para hacer lo correcto.

Esto es similar a nuestra relación con nuestro Padre Celestial. Así como la disciplina de nuestros padres es un signo de que ellos nos aman, la disciplina de Dios es un signo de que Él nos ama. Por eso queremos tener un temor saludable a Dios, ya que si hacemos algo malo y le desagradamos, vamos a enfrentar consecuencias por ello.

Temer a Dios no significa tener una ansiedad cobarde del Señor, sino un sano respeto por la amorosa disciplina que recibimos de nuestro amoroso Padre Celestial. Y en el mundo en que vivimos, sería maravilloso si más personas tuvieran un sano temor de Dios.

Imprimirse