Devoción Diaria

“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”

1 Juan 4: 9-10

EN LA BÚSQUEDA DEL AMOR

Amor real, ¿Qué es? ¿Cómo lo encontramos? ¿Como nos aferramos a Él? Nuestra cultura está obsesionada hasta lo sumo con la búsqueda del amor. Mira simplemente a las letras de las canciones que encabezan las listas de éxitos, siempre hablan sobre la pérdida o encuentro del amor. La creencia es también que, si encuentras el amor verdadero del cual las canciones hablan o las películas representan, entonces serás feliz. Amor romántico=felicidad.

Pero, ¿Qué tal si hubiera un amor más grande que el que se basa únicamente en emociones, atracción y sensualidad? ¿Qué si existiera un amor más fuerte y resistente? Un amor no basado en circunstancias o emociones, sino en compromiso y certeza. Este amor existe, y es conocido como el amor de Dios, y es muy real.

Jesús lo pone deja muy claro que este amor real está disponible para nosotros. Es totalmente diferente a lo que podemos encontrar en las películas, en otra persona o incluso en la canción de amor más conmovedora en la radio, y esto porque el amor de Dios nunca se apaga o cambia.

Cuando experimentamos este tipo de amor, este nos cambia. El amor de Dios cambia el cómo amamos a otros. ¿Sabes esa persona en el trabajo, escuela o en tu familia a la que no puedes soportar? Cuando entendemos lo garantizado que está el amor de Dios para nosotros, Dios nos da ese amor que es lo suficientemente poderoso para amar a otros, incluso a aquellos que no nos caen bien. Y este es el tipo de amor que es digno de encontrar.

 

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