Devoción Diaria

"No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres". - Santiago 4:2-3

¿Es la oración tu fuente de poder?

¿A qué se debe que nosotros simplemente nos perdemos de esta increíble fuente de poder, simplemente porque no tenemos tiempo para orar? En primer lugar, sentimos que estamos muy ocupados. En segundo lugar, hay muchos de ustedes que se sienten tan autosuficientes que si comenzaran a orar, eso sería una admisión de que necesitan ayuda afuera de ustedes. Casi se sentirían como que una oración sería un pretexto en vez de una fortaleza de parte de Dios para mejorar lo que hacen. En tercer lugar, hay muchos aquí que simplemente no creen en el poder de la oración. Han pedido y no han recibido, y debido al desánimo de la vida de oración de ustedes, han decidido abandonarla. ¿Saben que parte del porqué la oración no tiene poder se debe a que simplemente no oramos?

Otra razón por la que abandonamos la oración es porque tenemos motivos equivocados. Vemos la oración como un llamado a Dios, ese genio de la lámpara en el cielo. Y si podemos obtener Su atención, Él nos dará exactamente lo que queremos. Pero la Palabra de Dios es muy clara. Esa es una gran razón por la que nuestra vida de oración se puede convertir en una sin poder, ya que nos enfocamos en lo que queremos referente a las necesidades materiales y en el proceso podemos encontrar la oración muy decepcionante.

Ahora bien, todos ustedes abuelos saben muy bien de cómo es tomar a un nieto a la tienda—en especial a una tienda de juguetes. Ese niño fija sus ojos en algo que quiere, pero tú sientes que sería mejor que el niño no tuviera ese juguete. Y de repente, el niño tiene un colapso emocional dentro de esa tienda. Te das cuenta que todas las personas te están mirando y sonríes avergonzadamente. El niño llora diciendo, “dame ese”, “quiere ese”, “TENGO que comprar ese”. Y a veces de repente, algo agarra tu corazón (nosotros, abuelos débiles) y terminas comprándoselo.  No sé qué sucede con todas nuestras habilidades y auto-disciplina de abuelos, pero es como si todo eso se fuese a la basura.

¿Qué tiene todo esto que ver con la oración? Bueno, Dios no es un abuelo. Él es el Padre y como un Padre amoroso, Él sabe lo que es mejor para Sus hijos. Los abuelos, con frecuencia, pierden sus mentes y se olvidan de qué es mejor para nuestros hijos y nietos. Pero un padre siempre está consciente de qué es mejor para sus hijos y así es Dios con nosotros. Cuando le pedimos en oración con un motivo egoísta, con frecuencia nos decepcionamos en nuestra vida de oración, ya que se trata de mí en vez de buscar entender cómo Dios quiere que oremos.

Por lo tanto, antes de orar por algo, trate de averiguar qué razón tienes para esa frase. Es la razón por la necesidad de interceder por alguien? ¿O es la razón para pedir a Dios que le ayude a ser aa gran éxito? Usted podría encontrar que no habrá tan decepcionado con las respuestas que recibe!

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