Devoción Diaria

"…Pero dí la palabra, y mi siervo será sano. Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe".  Lucas 7: 7b y 9

FE EN JESÚS

Jesús estaba acostumbrado a que la gente le pidiera milagros, pero había algo diferente en la fe de un centurión romano que le pidió que curara a un sirviente de su casa que hizo que Jesús pausara por un momento. ¿Cuál es la historia de fondo? Este respetado líder romano había oído hablar de Jesús. Cuando uno de sus sirvientes cayó mortalmente enfermo, envió un mensaje a Jesús pidiendo un milagro.  ¿Qué hizo que la fe de este hombre fuera tan extraordinaria a los ojos de Jesús?

  1. Amor. La relación entre el centurión romano y su sirviente era bastante inusual. El sirviente es descrito como “muy respetado”. En los versículos 4 y 5, se refiere al centurión como un hombre de fe que ama tanto al pueblo judío que les construyó una sinagoga. Este centurión romano, un gentil, era un hombre que aprovechó su poder y autoridad para animar al pueblo de Dios. El verdadero amor no sólo cambia nuestras respuestas a los demás, sino también nuestras acciones. (Lucas 7: 4-5)
  2. Humildad. Al acercarse Jesús a la casa del centurión, el centurión se dio cuenta de sus pecados y supo que no merecía tener a Jesús en su casa. Lo mismo ocurre con nosotros. Cuanto más tiempo pasemos con Cristo y en la Palabra de Dios, más reconoceremos cuán pecadores e indignos somos a la luz de la perfección, santidad y pureza de Dios en Jesús. Eso nos hace darnos cuenta de lo increíble que es su amor y gracia para con nosotros. (Lucas 7: 6-7a)
  3. La fe. El centurión tenía fe no sólo en la habilidad de Jesús para sanar, sino también en sus palabras. El le pidió a Jesús que dijera las palabras y sanara a su siervo, tenía una fe increíble para creer que Jesús poseía ese poder. (Lucas 7: 7-9)

A pesar de la riqueza, el poder y la autoridad del centurión, reconoció algo sobrenatural en la persona de Jesucristo y su fe lo demostró. ¿Cómo describiría Jesús tu fe? Pídele a Dios por una fe como la de este centurión. ¡Pide por una fe que inspire a Jesús!

Imprimirse