Devoción Diaria

“No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.—Mateo 6:19-21

Inversiones a Largo Plazo

Probablemente  Warren Buffet es uno de los inversionistas más admirados en los Estados Unidos. Ciertamente, se hace difícil argumentar en contra de eso ya que tiene un éxito extraordinario. Una de las cosas por lo que se conoce Warren Buffet es su estrategia de invertir a largo plazo. No está a favor de las inversiones rápidas para ganar dinero y salir de ahí, sino que cree en una estrategia más conservadora, de largo plazo, que hace que la persona permanezca con las compañías sólidas.

Pero incluso Warren Buffet parecería un pequeño negociante cuando se compara con la estrategia de Jesús para las inversiones a largo plazo. La estrategia de Jesús es radicalmente contracultural para cualquier cosa que vemos en nuestro mundo materialista. En resumen, Jesús dice: “yo quiero hablarte acerca de una inversión libre de preocupación que no tiene riesgo. Nunca puede perderla”. [Mi traducción de Mateo 6:19-21]

En el mundo antiguo, había tres maneras de evaluar la riqueza. Una de ellas se basaba en metales preciosos (valiosos), otra en especia preciosa y la otra tenía que ver con ropa, ya que la persona promedio tenía una sola pieza de ropa. Solamente las personas ricas tenían más de una pieza de ropa. Por lo tanto aquí, Jesús les (nos) está diciendo: “¡No acumules tesoros en la tierra! Esos tesoros se convertirán en ruinas”.

Eso es un gran contraste con el mundo moderno. Veamos una perspectiva global acerca de esto. En el nuevo libro de Andy Stanley titulado “How to be Rich” [Cómo ser Rico],* él dice que si un estadounidense se está ganando más de $37,000 dólares al año, eso le hace más rico que más del 96% de la población del mundo. Entiendo que en la cultura estadounidense de hoy, una persona que se gane $37,000 al año no sería considerada rica, pero cuando se compara con el resto del mundo, sí lo es. Eso es algo difícil para nosotros de entender.

La gran pregunta es: ¿Crees en lo que Jesús tiene que decir sobre tus tesoros—tu dinero e inversiones?, o ¿no lo crees? No sé si pueda haber un versículo más convincente que Mateo 6:21: “donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. Hazte la siguiente pregunta: “Si Jesús mirara la manera que gasto mi dinero (o mi chequera), mi casa, mis carros, mis ropas y todo lo que yo gasto en ‘cosas’ en comparación con lo que le doy a Dios, ¿Qué diría Él? ¿A dónde diría Él que está mi corazón?”

La manera que gastamos nuestro dinero (o nuestra chequera) no miente. De la manera que gastamos nuestro dinero revela mucho acerca de quiénes somos. Eso hace una revelación de nuestros corazones. ¿Estás invirtiendo en tesoros celestiales?

¿Te estás acercando más a Cristo? ¿Estás dedicando tu tiempo, tus talentos y tus recursos financieros para edificar el cuerpo de Cristo? ¿Cuáles son tus tesoros? ¿Dónde está tu corazón?

 

* How to be Rich [Cómo ser Rico], Andy Stanley, Zondervan 2013

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