Devoción Diaria

“Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan  (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),  salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.   Y le era necesario pasar por Samaria.  Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta”. - Juan 4: 1-6  (RVR1960)

¿JESUS ​​CANSADO?

La mayoría de ustedes probablemente han escuchado o visto un espectáculo llamado “Narradores.” Es una mirada privilegiada a los músicos y la historia detrás de sus canciones. Es un show muy bueno (sí, yo vi uno) y a medida que cuentan sus historias a través de la música, da una idea del corazón del músico y sus experiencias de vida.

Bueno, les presento al narrador de narradores, el maestro narrador. Su nombre es Jesús. Este devocional es el primero de una pequeña serie sobre el tema del Maestro Narrador. Si usted leyera las Escrituras de hoy y tuviera un guion gráfico a mano, podrías imaginarse a Jesús sentado sobre una roca, muerto de cansancio. “Así es, Jesús estaba cansado del viaje […]” Él estaba completamente agotado. Me voy a detener aquí para decirte que tengo dificultad entendiendo de que hay un Jesús “cansado” en la Biblia. Entendemos del Jesús que enseña sobre el amor, que hace milagros, levanta a los muertos y echa fuera a los demonios. Entendemos del Jesús poderoso. Pero,  ¿del Jesús cansado?

Volviendo al guión gráfico. El Jesús cansado se acerca y se sienta junto a nosotros y dice algo así como: “Lo sé [. . .] Creedme, sé lo que es sentir tener calor, estar cansado y agotado”. De hecho, Hebreos 4:15 dice lo siguiente: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades”. Es  increíblemente genial el pensar que incluso en el cansancio, Jesús puede identificarse con nosotros. Porque mientras  Jesús era 100%  Dios, Él sin dudas, era 100 % hombre.

Mañana, continuaremos con la historia, pero por hoy, vamos a estar muy agradecidos de que servimos a un Salvador que realmente entiende las dificultades de la vida. Incluso cuando esto sea sólo estar cansado.

 

Adaptado del sermón predicado por Thomas Nelson

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