Devoción Diaria

“Cuando se quedó solo, los doce y los que estaban alrededor de él le hicieron preguntas sobre las parábolas. A ustedes se les ha revelado el secreto del reino de Dios —les contestó—; pero a los de afuera todo les llega por medio de parábolas, para que “por mucho que vean, no perciban; y por mucho que oigan, no entiendan; no sea que se conviertan y sean perdonados”. - Marcos 4:10-12

 

Jesús Enseñó en Parábolas, Metáforas y Alegorías

Cuando un cristiano declara, con buena intención, “yo creo todo lo que dice la Biblia, literalmente”, es muy probable que esa persona esté equivocada. ¿Por qué? Bueno, hay una gran diferencia en decir que la Biblia es la Palabra inerrante/infalible de Dios y decir que todas las palabras deberían ser tomadas literal. Sólo miremos las enseñanzas de Jesús en el Sermón del Monte: “Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno”. Ahora bien, Jesús realmente no nos está instando a sacarnos nuestros ojos. Él está hablando sobre la seriedad del pecado y de cómo debemos arrepentirnos del pecado, o terminaremos en el  infierno. Pero si todas las palabras que Jesús dijo se toman literalmente, cada uno de nosotros debe sacarse ambos ojos inmediatamente.

Recuerden que Jesús enseña en parábolas, metáforas y alegorías. Él utiliza esas herramientas para hacer el punto espiritual más general. ¿Diluye eso la Escritura? ¡Absolutamente no! Jesús simplemente está utilizando ilustraciones memorables para comunicar la perfecta verdad. Y es ahí donde la guía del Espíritu Santo es útil; para ayudarnos a distinguir entre la verdad literal y la parábola, permitiéndonos así entender las ricas verdades de nuestra fe.

 

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