Devoción Diaria

“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.  Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.” Genesis 13:14-16

LA MIRADA PUESTA EN LA RECOMPENSA

Imagina, Abraham permanece de pie afuera, a gran distancia de sus tiendas. Con la mirada baja, comienza a golpear el polvo con su pie. Sintiendo el peso de la responsabilidad por su familia, Abraham se desanima. El posiblemente estaría pensando: ¿Sera este el camino correcto? ¿He realmente estado escuchando a Dios todo este tiempo? Él ha estado en silencio por un terrible largo tiempo.

De repente, Dios habla: “Levanta tus ojos.” Dios reafirma sus promesas sobre la vida de Abraham. Promesas tan grandes que son humanamente imposibles. Promesas que solo Dios puede cumplir. ¿Te has sentido identificado con Abraham alguna vez? ¿Has tenido dificultad para creer? ¿Y, aun así, de alguna manera has continuado caminando en fe? Abraham creyó.

El creyó antes de que la Palabra de Dios fuera escrita, antes de que hubiera iglesias, antes de que hubiera pastores y grupos pequeños en donde orar y discutir semejante paso de fe que cambia toda tu vida. En el fondo, Abraham simplemente creyó.

Creo que Abraham, en el fondo de su ser sabia que Dios le había pedido hacer algo increíble. Algo mucho más grande que el mismo. Y creo, que esa aventura, esa gran emoción, ese deseo de conocer las cosas de Dios hizo que las cosas de este mundo empalidecieran en comparación.

Mira a tu propia vida. ¿Cómo seria tu vida si tu tuvieras una fe como la de Abraham? ¿Si tu realmente creyeras las promesas de Dios por ti y también creyeses que tu historia es una pequeña parte de una historia mucho más grande? Recuerda, Nosotros tenemos una gran ventaja que Abraham no tenía. Tenemos la Palabra escrita de Dios, La Biblia, llena de las promesas de Dios a nosotros.

Jesús dijo, “Mi reino no es de este mundo.” Confiar en Jesús significa escoger ser parte de algo mucho mas grande, algo que es eterno. Tal como Abraham, confiar en Jesús significa escoger jugar una pequeña parte en una historia mucho mas grande. ¿Jugaras la pequeña parte que te toca? Porque esta será una realmente grande para ti.

 

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