Devoción Diaria

por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo”. - Hebreos 10:20

LA MUERTE ES ALGO SEGURO

Si el propio Dios te preguntara, “¿por qué debería yo dejar entrar a Mi cielo?” ¿cómo tu responderías? Yo he utilizado esa pregunta por varios años para determinar el entendimiento de alguien respecto a la salvación. Algunas personas dicen, “bueno, esa es una pregunta sin sentido, ya que Dios no existe”. Otros dicen, “pienso que Dios me va a dejar entrar al cielo. Básicamente soy una buena persona. He hecho más bien que mal”. Y algunas personas dicen, “no tengo ninguna oportunidad de entrar al cielo. Yo nunca podría creer que Dios me iría a aceptar en el cielo debido a algunas cosas que he cometido”.

Respuesta #1: “Dios no existe”.

Debido a que el cristianismo se trata de tener una relación con Dios por medio de tener fe en Jesucristo, si una persona no cree en Dios, ella no tiene ninguna relación con Dios. Cuando llega la muerte, solamente existe un infierno, donde Dios no está. Es el único lugar donde esa persona estaría cómoda. Si esa persona rechaza a Dios toda su vida, con la última persona que ella le gustaría pasar la eternidad sería con Dios. Dios nos ama lo suficiente para darnos el libre albedrío para escoger o rechazar una relación con Él.

Respuesta #2: “He hecho más bien que mal”.

Esta respuesta es un malentendido completo del cristianismo. La Biblia dice que si vamos a entrar al cielo por la buena obra, debemos ser perfectos. Nadie es perfecto. El único perfecto es Jesús. Como ninguno de nosotros lo somos, necesitamos de la gracia y misericordia de Dios para poder entrar. Podemos recibir gracia y misericordia por medio de fe. Eso significa que debemos creer que Jesús, en quien no hay pecado y quien pagó el pago por todos nuestros pecados. Él tomó el juicio que merecemos sobre sí mismo al morir en la cruz. Es por eso que Su gracia es tan sublime. Eso nos lleva a la próxima respuesta.

Respuesta #3: “No hay una persona que sea tan mala o que haya cometido cosas tan malas que no pueda recibir perdón por medio de la sangre de Jesús que fue derramada en la cruz”.

Recuerda: esa es la razón por la cual la gracia es tan sublime. Jesús murió por los pecadores, lo que significa que Él murió por todos nosotros, sin importar lo que hayamos cometido. No hay pecado más fuerte que el perdón de la cruz. Esa es una noticia grandiosa—buenas nuevas para todos. ¿La vas a creer? Cuando lo hagas, recibirá un boleto para ir al cielo.

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