Devoción Diaria

“Y estaba escuchando cierta mujer llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, vendedora de telas de púrpura, que adoraba a Dios; y el Señor abrió su corazón para que recibiera lo que Pablo decía. Cuando ella y su familia se bautizaron, nos rogó, diciendo: Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid a mi casa y quedaos en ella. Y nos persuadió a ir”. Hechos 16:14-15

La primera persona cristiana en Europa fue […] una mujer

En tiempo bíblico, las mujeres no se tenían en una estima muy alta y no podían decir nada que estuviera sucediendo afuera de su hogar. Entonces, estoy seguro que la última cosa que alguien hubiese esperado en esa sociedad patriarcal del primer siglo, dominada por el género masculino, es que en los planes de Dios la primera persona que se convertiría al cristianismo en Europa iba a ser una mujer.

Cuando Pablo (del Nuevo Testamento) viajaba en sus diversos viajes misioneros y llegaba a su destino, él iba directamente a la sinagoga local. Pero, para poder formar una sinagoga, tenía que haber por lo menos 10 hombres cabezas de familias en esa ciudad. En la ciudad de Filipos no había muchos judíos y por eso no había sinagoga. Pues bien, eso pudo haber sido un obstáculo, pero Pablo había oído hablar de un grupo de mujeres que temían a Dios quienes estaban teniendo una reunión de oración a la orilla del rio y fue a encontrarse con ellas.  No estamos seguros de quien más estuvo entre ese grupo de mujeres, pero sí sabemos que una de ellas se llamaba Lidia. Ella era una mujer de negocio muy exitosa de Tiatira (la cuidad más grande fabricante de telas de púrpura para la distribución). Las únicas personas que usaban telas de púrpura eran los ricos aristócratas, por lo tanto sabemos que Lidia era una mujer rica y que andaba con un grupo élite.  Ella era la Coco Chanel de su época.

La Biblia no nos dice exactamente como Pablo se acercó a esas mujeres, tampoco nos dice lo que él les dijo. Pero sí sabemos que el corazón de Lidia fue abierto para creer que Jesús era el Mesías que ella había estado esperando. Ella respondió en fe, juntamente con todos los miembros de su hogar. ¡De esa casa de Lidia salió el establecimiento de la primera iglesia en el continente europeo!

¡Increíble! No hay un apersona que haya elevado el estatus de las mujeres más que Jesús. Ninguna religión ha elevado el estatus de las mujeres más que el cristianismo. El hecho de que Dios haya escogido a Lidia como la primera cristiana en Europa es un recordatorio de eso.

 

 

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