Devoción Diaria

“Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Juan 6: 66-69

 

MAS QUE UN SIMPLE BENEFACTOR

Yo recuerdo referirme a mí mismo como cristiano cuando era un adolescente. Yo creía que Jesús era el Hijo de Dios, pero solo me interesaba usar a Dios. Yo solo quería que el satisficiese todas mis necesidades. Tanto si era solo ganar un gran partido, o aprobar un examen importante o que me fuera bien en una cita, todo giraba a mi alrededor. Dios, ¿Puedes tan solo darme lo que te pido?

Como muchos que llenan la iglesia hoy, yo simplemente no lo entendía. Jesús no solo vino a satisfacer mis necesidades personales, físicas o materiales. Jesús no vino a ser mi benefactor en esta vida. Si, Jesús es un Dios compasivo. A él le importa el afligido, el hambriento y rechazado. Él se preocupa por nuestras necesidades. Pero la misión central de Jesús es ser el Salvador. Nuestro Salvador. El vino a salvarnos del pecado y hacernos justos delante de Dios. Y hoy, mucha gente no entiende esto. Simplemente no están interesados en esto, porque personas que se sienten básicamente buenos no ven la necesidad.

Después de haber realizados milagros de sanaciones y de provisiones para las multitudes, Jesús comenzaba a enseñar quien era y por qué vino. Prontamente, las personas se marchaban decepcionadas. Ellos querían que Jesús fuera su rey, y que solucionase todos sus problemas de salud, económicos y de justicia. Ellos querían que Jesús fuera su benefactor quien proveería para todas sus necesidades materiales. Ellos no comprendieron que el propósito de Jesús era mucho más grande. No lo entendieron, así que le dejaron y se marcharon.

Mirando a los doce discípulos, Jesús hizo una pregunta. ¿Ustedes también quieren irse? Fue entonces cuando Simón Pedro respondió: “Señor, ¿A quien iremos? Simón Pedro lo había entendido. Jesús era más que simplemente una solución rápida para nuestros problemas. Jesús era más que un simple benefactor. Él es el Santo Unigénito de Dios, el Mesías.

¿Cuál es tu idea de Jesús? ¿Estas buscando que Dios sea solo una solución rápida a los problemas de tu vida? ¿Es tu fe solo un modo de usar a Dios para conseguir lo que quieres? No olvides la verdadera razón por la que vino Jesús; para salvarnos de nuestros pecados y podamos vivir en la voluntad de Dios, no en la nuestra.

 

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