Devoción Diaria

 “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." Marcos 16: 15-16

MISIÓN IMPARABLE

Hace poco más de 2000 años, Jesús reunió a sus doce discípulos y les dio esta misión: Llevar el Evangelio a cada grupo de personas en la tierra. Un poco agobiante, ¿verdad? Imagínense cómo se habrán sentido ese grupo de hombres corrientes, muchos de los cuales nunca habían salido de la región de Judea. Sin embargo, Cristo dio a todos sus seguidores la misma misión. Esta misión, no era sólo para los doce discípulos sino para cada uno de los seguidores de Jesús. Así que para aquellos que están dispuestos a acatar la misión, ¿Cómo responderemos?

  1. AMAR a Dios. Este es el propósito que impulsa la vida. No importa a dónde nos lleve la vida o a qué obstáculos nos enfrentemos, debemos amar a Dios con todo nuestro “corazón, alma y mente” (Lucas 10:27).
  2. AGRADECIMIENTO a Dios. La adoración puede dividirse en dos partes: la adoración personal diaria y la adoración colectiva con otros creyentes. Ambos aspectos son de vital importancia para crecer en nuestra relación con Cristo. Ambos nos ayudan a entender y perseguir el llamado de Dios para nuestras vidas, la misión de nuestra vida.
  3. COMPARTA el Evangelio. Cuando amamos y adoramos a Dios, somos más capaces de compartir a Cristo con otros. Esto puede significar iniciar una conversación de fe con un vecino o miembro de la familia. Puede significar compartir parte de su viaje de fe o testimonio con un compañero de trabajo. Incluso podría significar tomar la decisión de participar en un viaje misionero con su iglesia.
  4. CAMINAR con nuevos creyentes. “Discipulado” es el término para describir la manera en que Jesús caminó con sus discípulos, los enseñó y los animó. Al compartir el Evangelio con otros y participar en la misma misión en la que se embarcaron los discípulos de Jesús, nosotros también estamos llamados a discipular a los nuevos creyentes en cómo caminar con Jesús. Esto significa enseñar a los nuevos creyentes cómo vivir la Palabra escrita de Dios en su vida diaria.

Puede que no todos seamos un Pablo: un misionero que viaja por el mundo predicando y enseñando el Evangelio a las masas, pero para el cristiano, todos estamos llamados a tomar parte en esta misión imparable de compartir el Evangelio de Jesucristo con otros. Como alguien ha dicho, un cristiano puede ser un misionero o un impostor. ¿Qué serás tu?

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