Devoción Diaria

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” – Juan 3:16

POR AMOR A …. TI

Juan 3:16. Uno de los versículos más conocidos, si no el más conocido de la Biblia. Es el evangelio entero, las buenas nuevas de Jesucristo, resumidas en una frase: Dios nos ama. Dios proveyó un Salvador en Su Hijo, Jesús, pero debemos poner nuestra completa confianza y fe en Él. Al hacer esto, podemos disfrutar de la vida abundante que pasamos con nuestro Dios Creador, tanto ahora en esta vida, como en el Cielo por toda la eternidad.

Pero, si no ponemos toda nuestra confianza y fe en lo que Jesús ha hecho por nosotros en la cruz, ¿entonces qué? Debemos entender que todavía queda una eternidad por transcurrir. Para aquellos que no escogen a Cristo, esa eternidad es el infierno, un lugar de separación eterna de Dios. Es un lugar de tormento, angustia y castigo. Daniel 12:2 dice que es un lugar de “deshonra y desprecio eterno”. Apocalipsis 14:11 habla de no tener descanso por siempre jamás.

El Dios del Cielo y de la Tierra, el Creador de este Universo y de todo lo que hay en él, nos da a cada uno de nosotros el hacer una elección. Es una decisión de vida eterna con Él. Nadie más puede elegir esa eternidad por nosotros. Es una decisión personal. Sin embargo, el amor de Dios es tan grande que nos dio a Su propio Hijo, Jesús, para librarnos del destino de nuestro pecado y hacer nuestra eternidad segura. Pero la elección es sólo tuya y mía.

La eternidad es ciertamente un concepto más grande que cualquiera de nosotros puede comprender plenamente. Dios, en Su amor por nosotros, ofrece Su Espíritu Santo para ayudarnos a entender nuestra necesidad de Él y para envolvernos con Su paz mientras esa relación es segura. Buscale. Confía en Él. Él es quien dice ser y El te salvará por la eternidad.

 

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