Devoción Diaria

“Y le traían niños para que los tocara; y los discípulos los reprendieron. Pero cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Dios”. - Marcos 10:13-14

¿Qué Podemos Aprender de los Niños?

Para preparar el escenario para el devocional de hoy, Jesús estaba en Judea enseñando acerca del matrimonio y del divorcio, después de eso Él siguió enseñando acerca de los niños.  Esto fue algo muy apropiado, ya que el matrimonio es vitalmente importante para la estabilidad de un niño.

Cuando Él comenzó a enseñar acerca de los niños, las personas comenzaron a traerles a sus niños para que Él pudiera tocarles. ¿Por qué hacían ellos eso? Pues bien, muchas personas pensaban que Él podía ser el Mesías. Algunos creían que Él era el Hijo de Dios. De todos modos, la mayoría de esas personas, por lo menos, creían que Dios había ungido a Jesús y que si Él tocaba a sus niños, ellos serían bendecidos.

“[…] y los discípulos los reprendieron”. Hay que entender que  los discípulos no estaban tratando de ser malos con los niños, sino que en esa época, los niños no se consideraban ser tan importantes y no se les tomaba en serio. Entonces, los discípulos creían que estaban protegiendo a Jesús para que no perdiera el tiempo. Pero bueno, ¡sí que estaban equivocados! Jesús se indignó y les dijo básicamente: “¡retrocedan! ¡No les impidan que vengan a mí! Mi Reino pertenece a personas con las características de uno de estos pequeñitos”.

¿Qué tipos de características eran de las que Él hablaba?

  1. La confianza de los niños. Podemos ver que los niños confían en sus padres sin ningún otro pensamiento del porqué ellos confían en ellos. Es así que Jesús quiere que vayamos a Él—con una fe [confianza] de un niño.
  1. La humildad de los niños. Los niños no se ponen muy orgullosos cuando tienen que pedir ayuda. De hecho, están muy conscientes de que necesitan la ayuda de sus padres. A medida que nos ponemos más viejos, con frecuencia, desarrollamos un sentido de independencia y perdemos la humildad de pedir ayuda—incluso de pedirle ayuda a Dios.

Todos nosotros que somos adolescentes y adultos podemos aprender de los niños a cómo venir a conocer a Cristo. Eso quiere decir que necesitamos tener una confianza como la de un niño. Eso también quiere decir que necesitamos tener la humildad de reconocer nuestra necesidad de Dios. Jesús nos enseña que podemos aprender mucho de los niños. Espero que tú puedas hacer eso. Espero que lo hagas.

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