Devoción Diaria

“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” – Santiago 4:6 

¿QUÉ SOBRE MI? 

Imagina una estrella de cine que es arrogante o un político narcisista. ¿Qué caras te vienen a la mente? Esas personas sin lugar a dudas parecen tener un problema de orgullo, ¿no es cierto? Detectar el egoísmo en otros individuos es muy fácil… …y sin embargo minimizamos la presencia del egoísmo en nuestras propias vidas facilmente. Después de todo, adjetivos como “engreído, creído, santurrón” nos parecen muy duros cuando se tiran en contra de nosotros mismos.

¿Tienes un segundo para ser realmente honesto contigo mismo? Dios se opone a los orgullosos porque mientras vivas enfocado en ti mismo, realizando todos los esfuerzos para obtener un mejor mundo y que sea solo para tu beneficio en primer lugar, esto refleja que estas viviendo en contra de Dios. Todas las personas que desarrollan este es tilo de vida no viven diciendo a otros “mírame.” Pero recuerdo que el orgullo es mucho más que la arrogancia extravagante y el narcisismo. De hecho, diría que cuanto más sutil sea el orgullo en nuestras vidas, más peligroso puede ser porque nos engañamos a nosotros mismos.

El orgullo siempre nos guía a querer más para nosotros mismos, mientras que al mismo tiempo, nos aleja de ser proactivos para ser un beneficio a otros amándoles, sirviéndoles, compartiendo lo que tenemos. Piénsalo de esta forma, el orgullo es la actitud que pregunta egoistamente: “¿Qué sobre mí? yo merezco mas cosas de las que tengo.” Ese es el deseo de controlar y usar situaciones, cosas y/o personas para nuestros propios deseos egoístas.

Tal vez el mayor peligro con la mentalidad “qué sobre mí” es cómo nos impide y aleja de ver la belleza de la gracia de Dios. Mira a tu alrededor; ¿cuántas personas se están perdiendo el increíble don de la gracia de Dios debido a su mentalidad egoísta de “qué sobre mi”? El trabajo, la comparación, competir con otros, estamos tan centrados en nosotros mismos que no reconocemos nuestra necesidad de un Salvador. El orgullo nos engaña para creer que finalmente por nosotros mismos podremos hacer lo suficiente paraganar el favor de Dios. 

Entonces, ¿qué sobre ti? ¿Estás viviendo con orgullo, consumido por una mentalidad de “qué sobre mí, lo merezco”? Sé honesto y pídele a Dios la humildad que necesitas para que realmente reflexiones y toma el tiempo para examinar tu corazón. ¿Por qué? Porque hay mucho más en la vida que sólo yo. La vida se trata sobre Dios.

Adaptado de un sermón del Pastor George Wright, Iglesia Bautista de Shandon, SC.

Imprimirse