Devoción Diaria

“Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi palabras.” - Isaías 28:23

Ruido

¿Alguna vez han notado como el ruido llena nuestra vida? Escuchamos música o alarmas, cuando vamos en el carro la primer cosa que hacemos, es poner un CD o prendemos la radio.

Cuando entramos a la casa, o habitación del hotel lo primero que hacemos es prender la televisión. Parece que con el ruido, no nos sentimos tan solos.

En medio de todo este ruido, ¿no te hace falta uno el más importante? La voz de Dios apacible, suave.

En nuestra vida ocupada y ruidosa, no puedes oír su voz. La única manera de escucharlo, es hacer un esfuerzo intencionado para calmar el ruido de nuestra vida, y pasar un tiempo escuchándolo a través de la oración y la lectura de Su Palabra. Nunca tendrás una llamada telefónica o un mensaje más importante que escuchar su voz. Aparta un tiempo de cada día para estar solo y tranquilo, y escuchar la voz más importante que enriquecerá tu vida.

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