Devoción Diaria

"Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios." Hechos 16: 33-34

SALVACIÓN: ¿CÓMO RECONOCERLA?

En el libro de los Hechos, vemos a Dios realizando un milagro increíble que transformó la vida de un guardia de prisión y la de toda su familia. Usted puede leer la historia completa en Hechos 16:16-34, pero la versión corta es que este carcelero vio algo diferente en Pablo y Silas. Reconociendo su propio pecado, quería saber más: ¿Qué debía hacer para ser salvo?

Pablo y Silas le explicaron lo que significa creer en el sacrificio de Cristo en la cruz por los pecados de la humanidad y Su resurrección tres días mas tarde. El carcelero creyó y se salvó. ¿Cómo sabemos que fue salvo? Bueno, su respuesta revela tres signos visibles de que su vida dio un cambio genuino desde el corazón.

  1. Compasión. Al escuchar esta noticia de salvación que transforma vidas a través de Jesús, este carcelero endurecido comenzó a lavar y limpiar las heridas de Pablo y Silas. Estaba tan lleno de compasión y gratitud que su actitud y trato habitual hacia los prisioneros se transformó por completo.
  2. Bautismo. En el versículo 33, leemos que el carcelero y toda su familia fueron bautizados como creyentes. Jesús dejo claro que el bautismo debe ocurrir después de la salvación. No es un requisito para ganar la salvación, sino más bien un testimonio público de entregar nuestras vidas a Jesús recibiéndole como Señor y Salvador.
  3. Invitación. Típicamente, los guardias de la prisión no se asociaban con los prisioneros; simplemente no era la costumbre. Sin embargo, después de que el carcelero se convirtió en creyente, estaba tan lleno de gozo y acción de gracias que en el versículo 34 invitó a Pablo y Silas a celebrar con toda su familia. ¡Esto es una vida completamente transformada!

¿Has experimentado la salvación en Jesucristo? Tú también puedes recibir la increíble seguridad de la salvación eterna y el perdón de pecados gracias a la muerte de Cristo en la cruz y su resurrección. ¿A qué estás esperando?

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