Devoción Diaria

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios”. - Juan 3:36

 

¿Salvo para Siempre? ¡Seguro!

Hay un término teológico llamado “seguridad eterna”. Lo que significa esta gran frase es que una vez tú eres salvo, tú siempre serás salvo. Nunca puedes perder tu salvación.

¿Cómo podemos estar tan seguro de eso? Eres salvo por la gracia de Dios, no por tus hechos o acciones. No puedes ser lo suficientemente bueno, no puedes ayudar las suficientes personas, no puedes donar el dinero suficiente—no hay absolutamente nada que puedas hacer para ganarte entrar al cielo. Y, como no hay nada que puedas hacer para ganarte la salvación, no hay nada que puedas hacer para perderla. Una vez eres salvo, siempre serás salvo.

Entonces, tú pudieras preguntarte: si soy salvo para siempre, ¿significa eso que puedo ir y pecar sin tener que preocuparme de no poder entrar al cielo? Bueno, sí, en el sentido literal. Pero si fuiste sincero cuando aceptaste a Cristo, tú no quieres utilizar ese agujero. Le tendrás tanto agradecimiento a Jesús por Su increíble regalo que procurarás vivir tu vida de una manera que agrade a Él.

Ahora bien, quizás algunos de ustedes pudieran estar preocupados de que, talvez, no fueron salvos algunos años atrás [cuando tomaron la decisión]. Talvez la decisión fue hecha por capricho o sin el análisis apropiado. Si tú todavía no estás seguro, siempre puedes pedirle a Dios que te salve, para tener esa seguridad. Puedes leer Apocalipsis 3:20 y 1 Juan 5:11-13. Cree en estas palabras de Dios y puedes saber, por cierto, que tienes la vida eterna.

 

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