Devoción Diaria

"Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces." Jeremías 33:3

SÍ CREO; AYUDA A MI INCREDULIDAD

Lucas capítulo 9, detalla la historia de Jesús sanando a un niño que estaba siendo atormentado por un demonio. Los discípulos habían intentado curarlo, pero habían fracasado, así que probablemente puedas imaginarte la desesperación del padre del niño. Lo que sigue en el relato es un poderoso intercambio entre el padre del niño y Jesús: “Todo es posible para el que cree”, dice Jesús a este padre. “Yo sí creo. Ayuda a mi incredulidad”, responde el padre (Marcos 9: 23-24, énfasis añadido).

Me encanta este pasaje. Me encanta la crudeza, la vulnerabilidad que se ve en la expresión de fe del padre. Entonces, ¿Qué está pasando aquí? Jesús nos está diciendo que ser un seguidor de Dios es reconocer que TODAS LAS COSAS son posibles para aquellos que creen, para aquellos que tienen fe. ¿Significa eso que Dios responde a cada oración de la manera exacta que imaginamos? No. Porque Él es un Padre amoroso, no siempre nos va a dar exactamente lo que queremos. ¿Significa eso que una persona será sanada si tenemos suficiente fe? No, porque así no es como Dios trabaja en Su plan soberano final. Y, sin embargo, Jesús dice que TODAS LAS COSAS son posibles para aquellos que creen.

El padre en esta historia apareció porque creía en el poder de Jesús, pero no estaba completamente seguro de que algo pasaría. Su problema era muy grande. La situación era angustiosa y su honestidad en ese momento con Jesús fue totalmente completa. Como Jesús dijo, Dios es siempre poderoso y sin embargo es la oración y la fe lo que activa el gran poder de Dios.

Entonces, ¿Sigue Dios sanando y haciendo milagros? ¿Responde aun a las oraciones? ¡Absolutamente! Pero, aunque en el proceso de espera nuestra fe oscile entre la confianza y la incertidumbre, podemos ir confiadamente ante Dios y derramar nuestras esperanzas, temores y decepciones. Y cuando nos enfrentamos a épocas de duda, continuemos pidiéndole a Dios que nos ayude a nuestra incredulidad.

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