Devoción Diaria

Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré;
No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.”
Salmos 101:5

¿TE PARECES AL DIABLO?

¿Quieres vivir como el diablo? La triste realidad es que para algunos esto es muy fácil de imitar. Y lo que es más preocupante aún es que para otros esto sale de forma natural. Hay dos rasgos en el carácter que nos hace similar a Satanás.

El primero es el orgullo. CS Lewis dijo: “El mayor mal es el orgullo, por desgracia la ira, la codicia, y la embriaguez solo son pequeñas picaduras de las pulgas.” El diablo se convirtió en diablo por el orgullo de querer ser como Dios. Esto fue lo que deseaba más que nada. El orgulloso solo presta atención es si mismo y en sus necesidades porque desea estar por encima de otros. Eso es lo que califica a una persona presuntuosa. Ser presuntuoso por el orgullo impide que se busque a Dios genuinamente, y cuando se encamina una vida con esta base entonces llegas a ser como el diablo mismo.

El segundo rasgo son las calumnias, el mal uso de la lengua: Las personas que hablan mal de otras sistematicamente, exagerando y tergiversando las cosas es semejante al diablo porque copias al padre de las mentiras quien es Satanás.

Corta con estos rasgos en la medida que te identificas. Habla con otros para que salgas del círculo en el que quizás te encuentras. Dios desea desarrollar hombres y mujeres a su imagen, portadores del bien y la verdad que se encuentra ejemplificado con todo lujo de detalles en la persona de Jesucristo. ¿Te gustaría estas rodeado de personas que se parecen al diablo o con personas que imitan a Jesús? Sé intencional y activo en la forma que vives con otros.

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