Devoción Diaria

“Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.” Marcos 1: 17b

TIEMPO PARA IR A PESCAR

¿Qué significa ser “pescadores de hombres”? Es una metáfora inusual, pero los primeros discípulos conectaron con su significado inmediatamente. Como pescadores experimentados, sabían lo que se necesitaba para pescar: el equipo adecuado, el cebo adecuado, el lugar adecuado y mucha paciencia. Y al igual que con la pesca, compartir nuestra fe con los demás requiere el equipo y la motivación adecuados, el lugar adecuado y mucha paciencia.

Equipo: Piense en el “equipo” correcto en términos de la Palabra de Dios, la oración, la iglesia y lo más importante, la fe para poner la creencia en acción, es decir, para compartir nuestro viaje de fe con otros.

Motivación: Así como los pescadores necesitan el cebo correcto para atraer a los peces, los cristianos necesitan la motivación correcta. Necesitamos atraer a los no creyentes y los que están buscando de Dios, no repelerlos. Hacemos esto demostrando compasión y preocupación por la vida de los demás. Debemos de mostrar un interés verdadero y cuidado por las personas para que, con el tiempo, nos ganemos el derecho de ser escuchados en los asuntos de la vida, los valores e incluso la fe.

Localización: Demasiados cristianos pasan la mayor parte de sus vidas con otros cristianos. Así como los pescadores no pierden su tiempo pescando en lagos vacíos, si los cristianos han de compartir las buenas nuevas de Cristo con aquellos que necesitan oírlas – ¡debemos ir a ellos!

Paciencia: El hecho es que no todos están interesados en Cristo. A veces los seguidores de Jesús se enfrentan al rechazo o incluso a la hostilidad a las conversaciones de fe y se rinden. No olvides la paciencia y perseverancia que Dios y otros te mostraron antes de que encontraras a Jesús.

Si te preocupa saber qué decir o cuándo decirlo, no te preocupes. Nunca salimos solos. El Espíritu Santo nos guía para saber cuando hablar, cuando escuchar y cuando compartir partes de nuestra historia. Sólo necesitamos estar dispuestos. Pídele a Dios la audacia y la buena voluntad para empezar a invertir en las vidas de aquellos que no conocen a Jesús. Este es el llamado más grande que los seguidores de Jesús conocerán jamás.

 

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