Devoción Diaria

“No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21

Un Amor Duro

Criar tres hijos no fue una tarea fácil. Como se pueden imaginar, mi esposa y yo a menudo les advertíamos a nuestros hijos a que no hicieran algo malo o dañino. Por ejemplo, cuando eran jóvenes y salían llenos de energía a la calle, les gritábamos: “¡No pueden hacer eso; Se pueden matar!” No hacíamos eso porque queríamos ser padres autoritarios o controladores. No era porque no nos preocupáramos por ellos. Todo lo contrario, en realidad, les advertíamos porque los amábamos—¡con un amor duro!

Jesús hace lo mismo cuando habla sobre la vida después de la muerte. Y Él es muy directo con Su advertencia: sólo hay dos destinos, el cielo o el infierno. Cuando mueras, ¿dónde estarás? Esto suena duro, especialmente en nuestra sociedad moderna de inclusión total y “políticamente correcta”. Pero es por el amor que Jesús tiene por ti y por mí que Él habla tan claramente sobre un tema tan controvertido. Es un amor poco duro que nos desafía a examinar nuestros corazones, nuestras vidas y nuestra fe—¡nuestra eternidad está en juego!

Pero eso no termina ahí. Para el cristiano, Jesús nos pide que recordemos a nuestros amigos, colegas, familiares y vecinos que son incrédulos. Así como Jesús tuvo compasión de nosotros, Él quiere que nosotros también comuniquemos el amor de Dios a los demás. ¿Y qué de ti? ¿Piensas en las personas en tu vida que no conocen personalmente el perdón y la seguridad eterna que viene por la fe en Cristo?

Tal vez no sepas cómo abordar un tema tan personal como la fe, la religión o Dios. Comienza con algo sencillo. Comienza con amarlos simplemente como ellos son. Pasa tiempo con ellos, ofréceles orar por ellos cuando compartan un problema o una preocupación contigo y procura tener oportunidades para compartir cómo el amor de Dios ha impactado tu vida.

Compartimos a Cristo porque queremos que los demás experimenten la seguridad eterna que tenemos por medio de la fe en Jesús. Compartimos porque estamos agradecidos por el amor duro de Jesús que nunca nos abandonó. Compartimos por amor y compasión, de la misma manera que lo hizo Jesús. Entonces, ¿con quién vas a compartir este supremo amor hoy?

 

Imprimirse